18.10.2022

El Informe del Estado de Información no Financiero de la empresa, un sistema de evaluación del impacto socioambiental.

Tras un verano de altas temperaturas, lluvias torrenciales, huracanes, cambios drásticos de temperatura y un sinfín de noticias relacionadas con el clima, empezamos a tomar, quizás, más consciencia de los efectos adversos del cambio climático.

En general, percibimos estos fenómenos desde una perspectiva doméstica. Sin embargo, las sequías prolongadas y los cambios de temperatura afectan a la productividad de las personas e impactan directamente en la economía, siendo el sector agrícola quien más fácilmente está notando estos cambios. Las prolongadas sequías y las temperaturas altas están afectando a la calidad del suelo.

En el documento “Fundamentos y propuestas para una Estrategia Nacional de Largo Plazo, Estrategia España 2050”, publicada en 2021 por la Oficina Nacional de Prospección y Estrategia del Gobierno de España, advierten sobre el alcance de este fenómeno: “La España de 2050 será más cálida, árida e imprevisible que la de hoy. Si no adoptamos medidas contundentes, las sequías afectarán a un 70% más de nuestro territorio; los incendios y las inundaciones serán más frecuentes y destructivos; el nivel y la temperatura del mar aumentarán; sectores clave como la agricultura o el turismo sufrirán daños severos; 27 millones de personas vivirán en zonas con escasez de agua, y 20.000 morirán al año por el aumento de las temperaturas".

La advertencia es clara: si no adoptamos medidas de carácter urgente, los impactos del cambio climático nos llevarán a una crisis socioeconómica alarmante, y por ello, todos los actores implicados debemos apostar por la transición ecológica y la descarbonización de la economía.

Ante este escenario, desconcertante para muchas empresas, los actores públicos han empezado a crear nuevos marcos de control, normativas y reglamentos, que intentan facilitar la cuantificación de las acciones que las organizaciones privadas pueden llevar a término para contribuir a los objetivos planetarios. Una de estos marcos de control es el Estado de Información No Financiera, regulado por la Ley 18/2017, la Ley 11/2018, y la Directiva 2014/95/UE, sobre divulgación de información no financiera y diversidad.

Este marco regulador dictamina, desde 2021, que las empresas de más de 250 empleados que tengan la consideración de utilidad pública, o bien cuyo balance sea superior a los 20 millones de euros, o su cifra neta de negocios sea más de 40 millones de euros, deben presentar el Estado de Información No financiera (EINF), como máximo tres meses después de haber cerrado el ejercicio del año anterior.

El EINF, es un informe de gestión de la misma empresa o grupo de empresas, en el que se aporta información sobre las condiciones en que la organización está obteniendo y generando beneficios, evaluando sus impactos medioambientales, de recursos humanos, de sostenibilidad, de derechos humanos y de diligencia debida.

La función del Estado de Información No Financiera es facilitar la medición, supervisión y gestión de los rendimientos de las empresas, y sus impactos en la sociedad. Es decir, dar herramientas a consumidores e inversores, para que puedan cuantificar el impacto socioambiental de las empresas.

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